TÌKARA-ENI Los elementos del uno mismo

TÌKARA-ENI Los elementos del uno mismo

El fundamento de cualquier sistema de metafísica es el concepto del uno mismo. Dentro de muchas formas del cristianismo el uno mismo es generalmente considerado como “malo” o indigno. Es solamente por medio del proceso de aceptar un conjunto específico de creencias que el individuo puede encontrar la “salvación”. En mi experiencia, esta visión del mundo, que no es consistente con las formas africanas de Ifá, ha tenido una sutil influencia en el culto a los Òrìsà en Occidente. Los mayores de Lucumí y Santería tienden a ver al individuo como alguien que está siempre en peligro de “enojar” a los Òrìsà. Como resultado, el proceso para evitar la cólera de los Òrìsà es hacerles ofrendas periódicas en un esfuerzo por tenerlos “contentos”. Debido a que los Òrìsà representan poderosas Fuerzas en la Naturaleza, me es difícil imaginar al Océano, al Fuego, al Aire o a la Tierra enojándose por las acciones específicas de cualquier individuo dado. La idea de que los Òrìsà están determinados a castigar a aquellos que los desobedecen, parece estar pesadamente influenciada por las nociones católicas de muerte, purgatorio y pecado original. En contraste con este conjunto de creencias, Ifá enseña que el mundo es un sistema equilibrado que funciona con su propio sistema de guía interno, que mantiene la armonía y el crecimiento. Es la tarea de cada individuo captar este orden interno, para luego vivir de acuerdo con sus principios inherentes.

En contraste con el cristianismo, Ifá no cree que los humanos están cargados con la “maldición de Eva”. Ifá enseña que todos tienen un derecho de nacimiento, de recibir las bendiciones de la abundancia, la buena salud y la familia. La forma en que estas cosas se ponen de manifiesto está basada en la idea de integrar todos los elementos del uno mismo.
“Tìkara-eni” es la palabra yorùbá para uno mismo. La palabra “tìkara” es una combinación de “ti”, que significa “de”, “ika”, que significa “envolver” “mundo”, y “ara”, que significa “cuerpo físico”. La palabra eni, es “quien” en yorùbá. Entonces, el concepto de “tìkara-eni” se refiere a todos los elementos que componen la persona total. En Occidente, el concepto de uno mismo está frecuentemente limitado al ser físico y emocional. En Ifá el concepto del ser incluye al ser físico, al ser emocional, al ser espiritual y a la influencia de aquellas Fuerzas Espirituales que dirigen el destino individual.
En Ifá, el cuerpo es considerado la casa de la inteligencia tanto como de las emociones. Ifá enseña que ambas, mente y emoción, deben estar en alineamiento para que la vida prospere. Una vez que este alineamiento ocurre, el uno mismo tiene acceso al poder espiritual llamado àse. Cuando el uno mismo tiene acceso al àse, puede ser usado en un contexto ritual para crear el alineamiento con los Òrìsà. En términos simples, vivir en alineamiento con los Òrìsà significa vivir la vida en armonía con aquellas Leyes de la Naturaleza que sostienen la Evolución.
Ifá enseña que cuando el uno mismo experimenta un alineamiento con los Òrìsà, ocurre la conexión equilibrada entre el ser espiritual, físico y emocional. Esta experiencia es descrita como un acontecimiento regocijante, que motiva al cuerpo entero a celebrar por medio del movimiento. Esto está en marcado contraste con la percepción occidental habitual de la interacción con el Espíritu, que usualmente está basada en el miedo, la sospecha y el deseo de mantener el “autocontrol”.
Durante la mayoría de las ceremonias dedicadas a los Òrìsà el movimiento regocijado se vuelve danza colectiva que ocurre enfrente a una estera. En el culto de Ifá, la estera es considerada un espacio sagrado. Es el lugar donde interactúan el reino del Espíritu y el reino de la Tierra. Cuando un venerador de los Òrìsà danza enfrente de una estera, se está rindiendo a la posibilidad de la posesión por un Espíritu. La experiencia de posesión por un Espíritu no es la intrusión de alguna entidad extraña. Desde la perspectiva de Ifá, la posesión por un Espíritu es un elemento clave en la integración del uno mismo total. Este punto de vista sugiere que la estera  es un portal que permite el acceso humano a la dimensión invisible de la influencia Espiritual.
Desde un punto de vista simbólico, la estera representa la interrelación entre todas las cosas que existen en el universo. Danzar enfrente de una estera es un reconocimiento ceremonial de la creencia que dentro de la matriz de la Creación, todos y todo están conectados. Los hilos de todas las formas de vida están representados por las fibras entretejidas que componen todo el tejido de la estera. El concepto de la vida, tal como lo expresa Ifá, no está limitado a la vida animal. Se cree que todas las cosas que existen en el mundo tienen orí, que significa “conciencia”.
Para comprender plenamente la dinámica de la transformación espiritual se requiere una explicación de los elementos que integran  el “tìkara-eni”. De acuerdo a Ifá, todo el uno mismo es una integración de las influencias de “ara”, “ègbè”, “orì”, “orì-inú”, “ìpònrí” y “òjíjì”.

 

Referencias:
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