Òrúnmìlà el Adivino del Misterio de la Abundancia

Òrúnmìlà Ifá Olókun Asòro Dayò

EL Espíritu del Destino es el Adivino del Misterio de la Abundancia que se encuentra en el fondo del Océano.

Òrúnmìlà (Espíritu del Destino) dijo adiós a su familia en Ilé Ifè en el día en el que comenzó su búsqueda de awo’lówó (Misterio de la abundancia). Después de una larga y difícil búsqueda descubrió awo’lówó (Misterio de la abundancia) en el país gobernado por Olókun (Espíritu del Océano). Fue Olókun quién pasó siete años instruyendo a Òrúnmìlà en Awo Ire (Misterio de la buena fortuna). Òrúnmìlà dijo adiós a Olókun en el día en el que se estaba preparando para regresar con su familia en Ilé Ifè. Apenas antes de partir, Òrúnmìlà preguntó a Olókun si tenía algunas últimas palabras de sabiduría para compartir. — Olókun dijo que había tres cosas que nunca debería hacer mientras viajaba a Ilé Ifè: Nunca debería dejar el camino, nunca debería ofrecer comida a un extraño y nunca debería levantar su cuchillo con cólera. Mientras que Òrúnmìlà se abría camino a través del igbó (bosque), oyó una discusión en los matorrales al costado del camino. Al acercarse a la conmoción pudo oír que alguien llamaba pidiendo ayuda. Òrúnmìlà levantó su pierna para salirse del sendero, y en ese momento recordó las  palabras de Olókun. En vez de ayudar continuó rápidamente su camino. A la entrada de la próxima aldea, le contó al centinela el disturbio que había visto al costado del camino. Òrúnmìlà sugirió que alguien de la aldea fuera enviado para ofrecer ayuda. El centinela le dijo a Òrúnmìlà que los bandidos de la región usaban un grito de ayuda desde los matorrales como una trampa para atraer a los viajeros inocentes al peligro. Òrúnmìlà encontró una posada cerca del centro de la aldea y entró para comer. Cuando se sentó para que le sirvieran, vio a un viejo sentado en el centro de la sala. El viejo tenía una cadena alrededor de su cuello que estaba unida a la pared. Todos en la sala parecían ignorarlo mientras que él mendigaba comida. Cuando un plato de sopa fue colocado enfrente a Òrúnmìlà, éste se dispuso a ofrecerle al viejo una porción de su comida. Recordó entonces las palabras de Olókun y decidió no compartir su comida. Dirigiéndose de nuevo hacia el sendero, Òrúnmìlà se detuvo y preguntó al centinela sobre el viejo que estaba encadenado a la pared de la posada. El centinela le dijo a Òrúnmìlà que el viejo era Ikú (Espíritu de la Muerte). También le dijo a Òrúnmìlà que quienes ofrecen comida a Ikú están invocando su propia muerte. Òrúnmìlà cruzó las puertas de Ilé Ifè y se dirigió directamente a su recinto. Al acercarse a su casa vio a su esposa sentada en un taburete. Ella estaba hablando a un joven buen mozo, quien se inclinó y la besó en la mejilla. Òrúnmìlà sacó su cuchillo de la bolsa y se abalanzó sobre el joven buen mozo.  En el momento en que estaba levantando el cuchillo para atacar oyó que su esposa decía: A dúpé omo mi lo que significa “gracias hijo mío”. Desde ese día Òrúnmìlà siempre ha alabado el nombre de Olókun. Aquellos que alaban a Òrúnmìlà dicen Òrúnmìlà Ifá Olókun a-sòrò-dàyò, lo que quiere decir “El Espíritu del destino tiene la Sabiduría del Espíritu del Océano que siempre provee abundancia”. Este relato es una expresión del mismo corazón de la creencia y disciplina Ifá. Es un supuesto base fundamental de Ifá que la guía de los Òrìsà tal como llega por medio de la adivinación proveerá las claves para la salud, riqueza y sabiduría. Para ganar todo el valor de esta sabiduría es importante seguir esta guía aún cuando parezca ir en contra de la inclinación de una respuesta humana normal. Esto no implica que Ifá sea despiadada. Si sugiere que la sabiduría de los Òrìsà viene de una perspectiva que no es fácilmente perceptible por el ojo humano por sí solo. Las escrituras de Ifá dicen que en el día en que el Huevo Primigenio abrió la puerta que conduce desde Ìkòlé Òrun a Ìkòlé Ayé, Olúwòríogbò, lo que significa “el Jefe que hizo todas las Cabezas de la Creación”, dijo a todos los que vivían en Ìkòlé Òrun que volvieran las cabezas para  que nadie conociera el Misterio de la Creación. Pero Olúwòríogbò necesitó un testigo para la Creación, lo que es la razón por la cual nada se dijo cuando Èlà se dio vuelta de nuevo para ver lo que se estaba haciendo. Desde ese día los Inmortales se refirieron a Èlà como A-sòrò-dayò, Elérì-ìpín, Ibìkejì Olódùmarè, Enì-mòó-álà, lo que significa “El que hace prosperar los negocios, Testigo de la Creación, Segundo del Creador, a quién cuando se conoce se es salvado”. Fue en ese día que Èlà se hizo el Jefe Adivino de Ìkòlè Òrun, donde es conocido por el nombre de Òrúnmìlà, lo que significa “El Reino Invisible de los Ancestros conoce mi Salvación”. La cosmología de Ifá está basada en la creencia de  que todas las Fuerzas de la Naturaleza  son guiadas por su propia forma innata de conciencia. La Fuerza Espiritual llamada Olúwòríogbò es una contracción de la palabra Olúwo, que significa “Sacerdote en Jefe”, la palabra Orí, que significa “cabeza” o “conciencia”, y la palabra ogbò, que significa “el antiguo”. Ifá se basa en las enseñanzas del profeta Òrúnmìlà. De acuerdo a la historia oral Ifá, el profeta Òrúnmìlà ha existido en siete reencarnaciones. La primera encarnación de Òrúnmìlà es como el Espíritu de Èlà. Òrúnmìlà ha aparecido dos veces dentro de la cultura Yorùbá, una vez como un hombre que vivió en Ilé Ifè, y la otra como un hombre que vivió en las cercanías de Ilé Ifè. Algunos mayores en África dicen que Òrúnmìlà también se encarnó como Melquisedec, quien fue el Mítico Gobernador de la Mesopotamia. Hay una sugerencia histórica de que la Mesopotamia fue en algún tiempo una colonia de África Oriental.

Nota:
Akódá (El primer estudiante de Òrúnmìlà)
Asèdá (El que enseñó Ifá al Mundo.)

Referencias:
Lecturas recomendadas

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Awo Falokun Fatunmbi
Awo Falokun Fatunmbi Egbe Ìwá Pèlé